Las pizarreras comenzaron el año exportando un 5,9 % menos

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Las canteras de pizarra de Galicia y de Castilla y León exportaron un 5,9 % menos que en 2017. Este porcentaje es el que contemplan los datos que manejan los empresarios del sector, correspondientes al primer trimestre. En este tiempo, los pizarristas vendieron en el exterior 37.064 toneladas, un volumen inferior a los 39.382 del mismo periodo de 2017. Traducidas a euros, las productoras de la roca que mueve la economía valdeorresa facturaron 19.827.435 euros.

Con tan solo un trimestre del año computado es muy pronto para extraer conclusiones, y también en lo concerniente al precio medio de la tonelada, que se situó en 535 euros. La cantidad es igual a la media del acumulado de 2017, si bien superó en un 2,5 % a la del último ejercicio, cuando la tarifa fue de 522 euros.

La congelación de los precios de la pizarra se está convirtiendo en un lastre para buena parte de un sector que tiene cada vez más difícil afrontar los costes de explotación de sus empresas.

En referencia a los importadores de pizarra, el mayor cliente de las explotaciones valdeorresas, Francia, mantiene una línea similar a la del ejercicio pasado. Con 18.186 toneladas importadas, este total apenas varió respecto a enero del ejercicio anterior: 18.171.  El precio medio de la tonelada de pizarra en el primer cliente, Francia, aumentó un 2% respecto al mes de enero de 2017.

Las licencias de obra tramitadas para los próximos meses en este país invitan a un moderado optimismo a los empresarios del sector, donde ya una cantera de pizarra Texeiras recibe le visto bueno de la administración, la solicitud fue promovida por la empresa Peña Escrita entre el municipio berciano de Oencia y Villamartín de Valdeorras, en la provincia de Ourense.

El Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ha concedido permiso ambiental para explotar un total de 10 cuadrículas mineras en unas 25 hectáreas. Se estiman unas reservas de nueve millones de toneladas de mineral explotable durante 20 años. El proyecto tiene previsto remover un millón setecientos treinta mil metros cúbicos de terreno, de los que el 85 por ciento pasarán a formar parte de la escombrera. El estudio de impacto ambiental establece una serie de obligaciones correctoras, especialmente referidas a la afección al río Selmo, pero considera que la cantera no afectará a zonas especialmente sensibles, como la Sierra de la Lastra, ni a las poblaciones del entorno, como Arnado y Oencia, que se encuentran muy distanciadas.

La declaración obliga además a la restauración del terreno mediante la obligación de replantar el triple de la zona de bosque de roble joven que se destruirá, que será algo menos de media hectárea.

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