Una tendencia en la arquitectura contemporánea son las fachadas ventiladas. En estos tiempos, en las que siempre buscamos contribuir a que nuestro mundo sea un lugar sostenible y energeticamente optimado, la fachada ventilada nos ofrece un criterio interesante: minimizar el consumo de energía, en otras palabras, permitiendo un ahorro de dinero en aire acondicionado en épocas de calor y sistemas calefacción en estaciones frías. Esta reducción de energía supone tener el mismo nivel de confort . Supone igualmente emitir menos sustancias contaminantes a la atmósfera y por consiguiente aumentar la calidad de vida de nuestra sociedad, permitiendo lo que se llama un sistema verde.

La fachada ventilada se trata de un sistema constructivo compuesto, de interior a exterior - el cerramiento exterior de pizarra natural está separado de los elementos interiores o pared por una estructura de rastreles, bien metálicos o de madera tratada con autoclave. Además contiene un aislamiento (placas de poliestireno, lana, corcho, membranas o aislante proyectado) colocado entre el rastrelado, posibilitando la respiración y ventilación del edificio. Dejando esta cámara de aire ventilada se colocan las tejas de pizarra natural de forma tradicional, con orientación vertical y triple solape, o combinando piezas de diferentes tamaños para aportar un aspecto dinámico a la fachada. La instalación se realiza mediante ganchos o fijaciones especiales ocultas en acero inoxidable.

fachada ventilada